LA PENA DE MUERTE

12 Ago

La pena capital, o pena de muerte, consiste en la ejecución de un condenado, por parte del Estado, como CASTIGO por un DELITO, establecido en la legislación; los delitos a los cuales se aplica esta sanción penal, suelen denominarse: crímenes, o delitos capitales.

La ejecución de criminales y disidentes políticos, ha sido empleada por casi todas las sociedades en un momento u otro de su historia, tanto para CASTIGAR el crimen, como para suprimir la disensión política.

Actualmente, el uso de la pena de muerte, ha sido abolido en casi todos los países europeos  y la mayoría de los correspondientes a Oceanía (como Australia, Nueva Zelanda y Timor Oriental). En América, Canadá y la mayoría de países latinoamericanos, han abolido completamente la pena de muerte, mientras que los Estados Unidos de América, Guatemala y la mayoría de los estados del Caribe, la mantienen en vigor, y Brasil la contempla como castigo en situaciones excepcionales, como por ejemplo, para castigar la traición cometida en tiempo de guerra.

En muchos países donde aún se aplica la pena de muerte, se la reserva como castigo para crímenes de asesinato, espionaje, traición, o como parte del Derecho militar.

En algunos países, se aplica también para castigar delitos sexuales, siendo considerados como tales el adulterio, o la sodomía. También se castiga con pena de muerte en otros países, la apostasía, la renuncia formal a la propia religión.

En muchas naciones retencionistas (es decir, países que aún aplican la pena de muerte), el narcotráfico es también susceptible de ser castigado con la pena de muerte.

En China, el tráfico de personas y los casos graves de CORRUPCIÓN POLITICA, son castigados con la pena de muerte.

El tema de la pena de muerte, es muy controvertido. Los partidarios de la misma, argumentan que su aplicación, reduce el delito, previene su repetición y es una forma de castigo adecuada para el asesinato.

Los detractores argumentan, que no reduce el crimen en mayor medida que la cadena perpetua, resulta una violación de los derechos humanos, conduce a ejecuciones de algunos inocentes y supone una discriminación de hecho contra las minorías y los pobres que puedan no tener recursos suficientes en el sistema legal.

El siglo XX, ha sido uno de los más sangrientos de la historia de la humanidad. Las guerras entre naciones-estado han supuesto la muerte de millones de personas, una gran parte de las cuales fallecieron a consecuencia de ejecuciones masivas, tanto de combatientes enemigos prisioneros como de civiles.

Además, las organizaciones militares modernas han empleado la pena capital como médio para mantener la disciplina militar. En el pasado, la cobardía, la ausencia sin permiso, la deserción, la insubordinación y el pillaje eran crímenes que en tiempo de guerra solían castigarse con la muerte.

El fusilamiento se convirtió en el principal método de ejecución en el ámbito militar desde la aparición de las armas de fuego. Así mismo, varios estados autoritarios – por ejemplo, varios con regimenes fascistas o comunistas – han usado la pena de muerte como un potente método de opresión política.

En parte como reacción a este tipo de castigo excesivo, las organizaciones civiles han empezado durante este siglo a poner un énfasis creciente en el concepto de los derechos humanos y la abolición de la pena de muerte.

Desde finales del siglo XVIII, existe en todo el mundo, una tendencia a emplear formas de ejecución menos dolorosas, o más “humanitarias”. En esas fechas, por ejemplo, en Francia apareció la Guillotina, mientras que el Reino Unido prohibió la pena de ahorcamiento con descuartizamiento a principios del siglo XIX.

Tradicionalmente se practicaba el ahorcamiento dejando caer a la víctima desde una escalera, o subiéndola a algún tipo de plataforma que luego era retirada (como un taburete, una silla, o la parte trasera de un carro), lo cual provocaba una muerte lenta por asfixia; estos métodos fueron sustituidos por el actual, en el que la víctima cae una distancia mínima de un metro, lo que disloca el cuello, seccionando la médula espinal y causando la muerte casi en el acto.

En los Estados Unidos, se introdujeron la silla eléctrica y la cámara de gas como métodos de ejecución más humanitarios que la horca, pero han sido casi totalmente desplazados en favor de la inyección letal, que a su vez ha sido criticada como demasiado dolorosa. A pesar de todo, algunos países aún emplean métodos de ahorcamiento “lento”, decapitación por espada, e incluso la lapidación.

El nivel de apoyo a la pena de muerte varia mucho en cada país. En las democracias tanto abolicionistas como retencionistas, el punto de vista del gobierno, suele tener un amplio apoyo popular y recibe poca atención de la clase política, o los medios de comunicación.

En algunos países abolicionistas, la mayoría de la población apoya, o ha apoyado, la pena de muerte, y la abolición fue adoptada a consecuencia de cambios políticos, como el paso de un régimen autoritario a otro democrático.

También influyó en los países del este de Europa el hecho de que la abolición se convirtiera en condición necesaria para poder integrarse en la Comunidad Europea. Estados Unidos es una notable excepción: algunos estados han prohibido la pena de muerte desde hace décadas (el primero en abolirla fue Michigan en 1846), mientras otros aún la practican; la pena capital es hoy día un tema polémico de discusión en todo el país.

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