LEYENDA INDIA DEL HOMBRE LOBO

27 Oct

Había una vez un hombre que tenía dos malas esposas.  El hombre pensó que si se iba lejos, donde no había otras personas,  podría enseñar a estas mujeres a ser buenas, así que se mudó lejos de su refugio en la pradera.

Cerca de donde acamparon, había  una colina alta, y todas las noches alrededor de la puesta del sol, el hombre se subía a la cima , y veía todo el paisaje  para ver donde se alimentaban los bufalos, o si algún enemigo  se acercaba. En la cima de la loma, había una calavera de bufalo donde solia sentarse.

“Esto lugar es muy solitario”, dijo una mujer a otra, un día. “No tenemos a nadie para hablar, ni nadie a quien visitar.”

“Vamos a matar a nuestro marido”, dijo la otra. “Entonces volveremos  a relacionarnos de nuevo con muchas personas  y pasar un buen rato.”

Temprano en la mañana, el hombre salió a cazar, y en cuanto se perdió de vista, sus mujeres subieron a  la parte alta  de la colina. Allí, cavaron un fosa profunda, la cubrieron con ramas delgadas, hierba y tierra, y colocaron  la calavera de búfalo en la parte superior de la fosa tal como siempre estaba.

Por la tarde, vieron a su marido llegar a casa, cargado con carne de animales que había matado. Así que se apresuraron a cocinar para él. Después de comer, se subió a la colina y se sentó como de costumbre en el cráneo de búfalo. La delgados palos cedieron bajo su peso y cayó en la fosa. Sus esposas lo estaban mirando, y cuando lo vieron desaparecer, fueron al albergue, tomaron todo lo que pudieron y se dirigieron al campamento principal. Cuando llegaron al campamento,se pusieron a llorar y llorar, durante largo tiempo, para que la gente las oyera.

“¿Por qué es esto?” les preguntaron “¿Por qué estás de luto? ¿Dónde está tu marido?”

“Está muerto”, le respondieron. “Hace cinco días que salió a cazar, y nunca regresó.” Y se pusieron a llorar lastimeramente otra vez.

Cuando el hombre cayó en el pozo, se causó varias heridas. Después de un tiempo trató de salir, pero estaba tan mal herido que no podía subir. Un lobo, pasó por allí , llegó a la fosa y lo vió compadeciéndose de él. Ah-h-w-o-o-o-o! Ah-h-w-o-o-o-o! aulló, y cuando los otros lobos lo oyeron, todos vinieron corriendo a ver qué ocurría. Hubo también muchos coyotes, tejones y zorros que acudieron al llamado.

“En este agujero”, dijo el lobo, “estä un hombre, que podría ser yo. Rescatemos a ese hombre que ha caído. Vamos a cavar para sacarlo, y lo reconoceremos como nuestro hermano.”

Todos pensaron que el lobo  tenia razón, y comenzaron a cavar. En poco tiempo hicieron un agujero muy cercano al hombre. Entonces el lobo que lo encontró dijo: “Esperen, quiero decir unas cuantas palabras a todos ustedes.” Todos los animales escuchaban y el lobo continuó hablando, “Todos reconoceremos  a este hombre como nuestro hermano, yo  lo encontré, así que creo que debe vivir con nosotros los grandes lobos.” Todos los demás dijeron que esto era justo, de modo que el lobo entró en el agujero, a derribar el resto de la tierra, arrastró al hombre hacia afuera casi muerto. Se le dió un riñón a comer, y cuando él era capaz de caminar un poco, los lobos grandes lo llevaron a su territorio. Allí, había un lobo ciego muy viejo, que tenía una poderosa medicina. Él curó al hombre, e moldeó su cabeza y las manos parecidas a las de un lobo , pero el resto de su cuerpo no lo cambió.

En aquellos tiempos, la gente hacia  agujeros en las paredes para colocar sogas y trampas en lugares establecidos, de tal forma que cuando los lobos y otros animales venían a comer la carne, eran  capturados por el cuello. Una noche los lobos , fueron por carne, y cuando llegaron cerca de ella, el hombre-lobo dijo:. “Quédense  aquí un rato voy a bajar y fijar los lugares donde están las trampas para evitar ser capturados ” Él hombre lobo desactivó todas las trampas y luego  llamó a los demás lobos,  coyotes, tejones y zorros, y cada quien tomó su trozo de carne para llevar a casa.

Por la mañana, las gentes se sorprendieron al encontrar que la carne había desaparecido junto con las sogas.. Se preguntaron cómo podría haber sucedido. Durante muchas noches las horcas se elaboraron y desapareció la carne, pero una vez, cuando los lobos fueron allí a robar, sólo encontraron los restos putrefactos de un toro, y el hombre-lobo se enfureció, destrozando el lugar.

La gente lo oyó, y dijo: “.. Es un hombre-lobo el que ha hecho esto, vamos a atraparlo” Al caer la noche los lobos volvieron, y cuando el hombre-lobo vio la buena comida, corrió hacia ella  y empezó a comer. Entonces la gente  lo agarró con las cuerdas y lo llevaron a una casa de campo. Cuando entraron a una zona iluminada, se supo de inmediato quién era.  “Este es el hombre que se había perdido.”

-No-dijo el hombre, “no estaba perdido. Mi esposa trató de matarme .Cavaron un hoyo profundo, y caí en el, y me lastimé tanto que no podía salir. Pero los lobos tuvieron piedad de mí y me ayudaron, de lo contrario estaría muerto.

Cuando el pueblo oyó esto, se enojaron y le dijeron al hombre que se vengara de sus mujeres. Las 2 mujeres fueron traídas y entregadas al hombre lobo, después de esa noche, nunca mas se les volvió a ver.

“En el hombre existe
mala levadura.
Cuando nace, viene con pecado. Es triste.
Mas el alma simple de la bestia es pura.”

El Hombre lobo, según cuenta  una antigua superstición, es un hombre que se transforma, por sí mismo, o por causas ajenas, en un lobo en apariencia y naturaleza.

El hombre lobo, que a veces se transforma bajo la influencia de la luna llena, vaga sin propósito fijo por la noche, devorando personas, o cadáveres.

Varios escritores clásicos han proporcionado en sus obras relatos sobre estas transformaciones, extendiéndose la superstición por toda Europa durante la edad media tardía, en la que varios hombres fueron acusados y condenados por ser hombres lobo.

El término licantropía , se refiere a la alucinación que padecen algunas personas que creen haberse convertido en lobo.

“Déjame en el monte, déjame en el risco,
déjame existir en mi libertad,
vete a tu convento, hermano Francisco,
sigue tu camino y tu santidad.”

“El santo de Asís no le dijo nada.
Le miró con una profunda mirada,
y partió con lágrimas y con desconsuelos,
y habló al Dios eterno con su corazón.
El viento del bosque llevó su oración,
que era: Padre nuestro, que estás en los cielos…”

Posted by: Yoreme
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