CONCHUDO , BABOSO Y ARRASTRADO

14 Oct

 

Caracol,  es el nombre común que recibe cada uno de los moluscos pertenecientes a la clase Gasterópodos, a excepción de aquellos desprovistos de concha o cubierta que reciben el nombre de babosas.

La mayor parte de los caracoles miden entre 1 y 8 cm. Algunos son microscópicos y otros, como el caracol de tierra africano, alcanzan los 20 cm de longitud, aunque el récord absoluto, en cuanto a talla se refiere, lo ostentan algunos gasterópodos fósiles que alcanzaron los 2 m de longitud.

El caracol, tiene una cabeza bien diferenciada, una concha univalva, que les sirve de protección, y un pie musculoso ventral. La cabeza está provista de 2 pares de tentáculos; en el extremo de los tentáculos más largos, se encuentran los ojos.

La concha es de una pieza y puede estar curvada (forma helicoidal) o no.

 Esta estructura, en la que se recoge el animal, le sirve como protección contra los depredadores y la desecación.

La concha puede tener su sentido de giro de hélice a la derecha, llamándose entonces dextrorsa, o hacia la izquierda, denominándose entonces sinestrorsa; las primeras son las más comunes.

 Los caracoles se mueven por medio de una serie de contracciones musculares ondulatorias que recorren la cara inferior del pie. Este movimiento cuenta a menudo con el auxilio de cilios y, en los caracoles de tierra, con el de un soporte mucoso que segregan.

 Hay especies monoicas y dioicas (con sexos separados). Las especies hermafroditas (que tienen gónadas masculinas y femeninas) no suelen autofecundarse.

 Se encuentran tanto en ecosistemas terrestres como en marinos y de agua dulce, adaptándose a una amplia variedad de hábitats, desde las zonas profundas de los océanos hasta las zonas litorales y en todas las masas de agua dulce; en tierra se encuentran desde los desiertos hasta en montañas a grandes altitudes.

 Los caracoles terrestres están muy bien adaptados a los cambios de humedad; algunas especies del desierto pueden permanecer selladas en el interior de sus gruesas conchas o cubiertas durante dos o más años.

 Los caracoles, en general, se alimentan de materia vegetal (fitófagos), sobre todo de algas y de materia en descomposición, y son miembros importantes de la red trófica, ya que son una fuente de alimento para los peces y las aves acuáticas. También hay especies carnívoras y carroñeras.

 Los caracoles son presa de gran número de animales y también son apreciados como alimento por los seres humanos. Los escargots, los caracoles de la cocina francesa, son producto de la cría de caracoles de tierra. Otros caracoles comestibles son la oreja de mar de California y Japón, el bígaro europeo, el bígaro surafricano y la caracola reina de las Antillas.

 

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